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Un recorrido por siglos de historia, desde los asentamientos vettones hasta la modernización del siglo XX.

Siglo VII a.C.
Los pueblos vettones llegaron al territorio abulense alrededor del 700 a.C., estableciendo asentamientos fortificados llamados castros. Aunque no se han hallado castros específicos en El Tiemblo, la presencia de los Toros de Guisando y las características geográficas favorables sugieren una ocupación significativa. La zona ofrecía pastos abundantes, tierras fértiles para cereales, caza y agua de ríos como el Alberche.

Siglos V – VIII
En una elevación cercana al arroyo Tórtolas se descubrió una necrópolis visigoda con más de veinte tumbas. Los hallazgos de 1960 en Valdesanmartín se conservan en el Museo Provincial de Ávila.

Siglos IX – XII
El Tiemblo ocupó una posición fronteriza entre los reinos cristiano y moro durante la Edad Media. Los primeros contactos árabes documentados datan del siglo IX, dejando legado en topónimos como Alberche y Navalaceña. A finales del siglo XII, tras la conquista de Toledo en 1085 por Alfonso VI, comenzó la repoblación con gentes de La Rioja, Soria, Burgos y otras regiones.
Siglo XIII
Desde 1273 adquirió importancia la Cañada Real tras reconocer Alfonso X el Sabio el "Honrado Concejo de la Mesta de Pastores". Dos puentes históricos cruzaban el Alberche: Valsordo (tres ojos, siglos XIII-XIV) y Santa Yusta (un ojo, posiblemente siglo XVI).

1375 – 1468
En 1375 se fundó el monasterio de los Jerónimos, cuyos monjes ocupaban cuevas naturales del cerro desde 1353. Gozaron de protección real desde Juan I de Castilla hasta Felipe II. El 2 de julio de 1445 Juan II otorgó a El Tiemblo el título de "villa" mediante Real Cédula. El 19 de septiembre de 1468, en la explanada junto a los Toros de Guisando, Enrique IV reconoció a la Princesa Isabel como legítima heredera de Castilla.

Siglos XVI – XX
Durante el XVI, El Tiemblo fue testigo de tropas comuneras de Juan de Padilla y visitas de Santa Teresa de Jesús. Se construyó la iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. Los siglos XVIII y XIX fueron de decadencia económica por pestes, expulsión de moriscos y emigración. En 1767 Carlos III autorizó el cultivo de viñas como reconversión económica. Los años 1920 trajeron progreso con la construcción de embalses, escuelas y el cuartel de la Guardia Civil.
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