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Lugares de Interés


En el pueblo

Ntra.Sra.de la Asunción

Iglesia

Participaron en su proyecto Juan de Mondragón y Lucas Giraldo.

La iglesia fue construida en tres épocas diferentes. Mientras que la torre es del s. XV y se cree que es resto de una edificación anterior, la cabecera y el crucero, de estilo gótico-isabelino, son del s. XVI. Sin embargo las naves del interior son posteriores, ya que se fechan en el XVII y no se realizaron a la altura inicialmente proyectada. Las naves están separadas por arquerías achaflanadas sobre columnas cilíndricas.

A los pies de la iglesia la torre de piedra de sillería está formada por tres cuerpos diferenciados por cornisas. En el superior se encuentra el campanario adornado con bolas de granito.

En su interior la adornan varios retablos barrocos del s. XVIII, una imagen del crucificado y otra de la Virgen con el Niño, ambas del s. XV y un Ecce Homo del s. XVI. Esta iglesia cuenta además con dos cálices de plata de los siglos XVII y XVIII.

Se cuenta que debido a los viajes que hacia Santa Teresa de Jesús hacia Toledo desde Ávila se mandó construir esta parroquia para poder ejercer el rito religioso en el alto del camino que suponía la villa de El Tiemblo.

La nave de la iglesia está reconstruida ya que fue parcialmente destruida en la Guerra Civil. Se aprecia en los arcos que sostienen la nave, están cortados dejando un edificio anexo a ella construido posteriormente.

Ayuntamiento

Ayuntamiento

Ubicado en el centro del municipio, este edificio de estilo neoclásico fue construido en el s. XVIII.

De decadencia y crisis fueron los siglos XVIII y XIX: la peste, la expulsión de los moriscos, la emigración a América y los muchos impuestos por las continuas guerras, hicieron que la economía se resintiera. Para tratar de mitigar el paro se aconsejó la reconversión del campo. En 1767 Carlos III dio facultad y licencia a la villa tembleña para que los vecinos pudieran plantar viñas y once años después se construyó el ayuntamiento.

Toda la planta baja de la fachada principal está adornada con arcos de medio punto rematados en piedra. En la primera planta un balcón corrido atraviesa todo el frente. Sobre él, grabado en piedra, consta: "REINANDO CARLOS III, SE HIZO ESTA OBRA A COSTA DE LOS PROPIOS DE ESTA VILLA - AÑO 1778" además del escudo de El Tiemblo, también en piedra. Remata la construcción la torre del reloj.

En el año 2000 se remodeló su interior respetando el exterior, a excepción de la inclinación del tejado, ya que se aumentó de dos a tres plantas el edificio para ampliar sus dependencias.

 

 

 

 

Ermita de San Antonio

Ermita

De época barroca, se cree que la primitiva ermita fue de las primeras dedicadas a San Antonio de Padua en España. Gracias a las limosnas de los tembleños devotos, al parecer en el año 1781, se empezó a levantar la nave central y el frontal unidas a la antigua ermita, terminándose en el año 1824.

Destaca su fachada principal, precedida de un amplio espacio rodeado con una alta balaustrada de granito. En el centro de la fachada frontal, bajo un pequeño rosetón, se encuentra una imagen del santo y remata su campanario. Además esta ermita cuenta con una cúpula, rodeada de ocho pináculos de forma octogonal, con vidrieras, y coronada por un cuerpo piramidal y cruz de hierro que rematan la construcción.

En el interior, junto con la imagen de San Antonio de Padua, patrón de la villa, se encuentran varios cuadros, hoy restaurados, de cierto valor. Destacan los retratos dedicados al rey Carlos IV, a su mujer María Luisa de Parma y a su hijo el infante Fernando.

Además de los devotos tembleños, este santo es visitado por vecinos de otros pueblos pertenecientes a la provincia de Toledo, que cada año se reúnen, desde tiempo inmemorial, para estar presentes en las celebraciones al culto los días 13 de junio y 13 de septiembre, fecha en la que antiguamente se celebraba una feria donde venían a vender sus productos.

 


Hornos de las Tinajas

Horno de las tinajas

El origen alfarero de El Tiemblo se remonta a la época de Carlos III. Estas construcciones que se mantienen en la actualidad datan de principios del XIX, debido a una importante demanda de tinajas en la zona, por la existencia de gran número de viñedos.

Los Hornos de las Tinajas se encuentran en el Castillo, zona alta de la población, donde se presume existiría algún tipo de edificación defensiva en la antigüedad, por lo que el barrio recibe ese nombre.

De las cinco primeras construcciones solo se mantienen en pie dos. Tres eran hornos de tinajas y dos de ladrillos y tejas. Esta artesanía estuvo vigente en El Tiemblo hasta mediados del siglo XX. El poco valor que se dio a la arquitectura popular durante muchos años, ha llevado a la pérdida de tres de estas construcciones. Los dos que quedaron han sido reconstruidos.

ARQUITECTURA: Las construcciones tienen la base de forma cuadrangular con ángulos reforzados por contrafuertes para sostener la bóveda. En ella existen una serie de orificios circulares que sirven de salida de humos. El armazón interior del horno está recubierto de una gruesa capa de barro refractario, para conservar el calor. En el exterior, la bóveda está rematada por una cubierta en forma de cono realizada con tejas árabes.

El hogar se encuentra en una excavación por debajo del suelo del horno. Una especie de boca en un lateral servía para extraer las cenizas y para avivar el fuego con leña, para la cocción de las enormes piezas. La madera utilizada era de pino bajada del monte y gavillas de sarmientos de las cepas. Se almacenaba en abril para que secara bien antes de usarlo.

La puerta de entrada al horno era de gran dimensión para dar entrada y salida a la tinajas. Cada vez que se realizaba una cocción, se tapiaba con adobes o ladrillo al introducir la tinaja y se demolía para sacarla, con el fin de mantener todo el calor posible.

USO DE LOS HORNOS EN LA ANTIGÜEDAD: El material de las tinajas, ladrillos y tejas era barro que se cavaba durante todo el año. El más puro se reservaba para las tinajas y el que tenía más guijos o grava para ladrillos y tejas. Después se acarreaba los hornos en dos o tres viajes diarios. El transporte se realizaba en burros que portaban serones pequeños, por el peso del barro, para no agotar al animal. Una vez en el recinto de los hornos, los hombres amasaban la arcilla con los pies en una gran oquedad practicada en el suelo.

Los hornos se encendían al anochecer y se mantenían encendidos durante 24 horas.

Tras cuatro o cinco días apagados se sacaban las tinajas para dejarlas enfriar y se untaban con pez o brea (destilación de la trementina procedente de la resina de pino). Para finalizar, los artesanos grababan sus iniciales y la fecha de fabricación en cada tinaja.

Tras dejar de usarse, los hornos sirvieron para dar cobijo a mimbreros que se asentaron en El Tiemblo durante unos años y realizaban todo tipo de cestos con mimbre. También se utilizaron para guardar el ganado.

Para una mejor utilidad que evite en un futuro su desaparición, se ha realizado una segunda reconstrucción y rehabilitación del entorno. Se ha construido un aula para Taller de Antiguos Oficios, donde se imparten clases de artesanía como cestería o alfarería, labores que dieron vida al recinto durante tantos años.

Los Hornos antiguos quedarán como museos.

Son visitables, concertando cita en días laborables al Ayuntamiento (918 625 002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Plaza de Toros

plaza de toros

Por acuerdo municipal se inició su construcción, con intención de dar trabajo a los vecinos.

Se inauguró el 13 de junio de 1933 con reses de la ganadería de Lorenzo Rodríguez y por los diestros Alfredo Corrochano y Vicente Barreda Cambra.

Como curiosidad hay que resaltar que el nieto de éste último, Vicente Barreda Simó, formó parte del cartel de la corrida que conmemoró el 75 aniversario de su construcción.

Su aforo es de 2500 espectadores y por ella han pasado grandes figuras del toreo de a pie y a caballo.

Actualmente además es el escenario donde se desarrollan los espectáculos del Verano Cultural, entre los que destacan los conciertos de clausura de los tres ciclos del Campus Internacional de Música, por el que pasan cientos de alumnos.

Colegio "Toros de Guisando"

Escuelas

De estrilo neomudéjar, fue construido en 1929.

En estos años se levataron dos edificios más en El Tiemblo de igual estilo, el antiguo cuartel de la Guardia Civil, derruido en 1977 aproximadamente, y el matadero municipal.

 

 

 

 

 

 

 

 


Alrededores

El Castañar

El Castañar

La Reserva Natural del Valle Iruelas, con 6.000 hectáreas de extensión, pertenece a la Red de Espacios Protegidos de Castilla y León. En 1991 este valle fue declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y posteriormente en el año 2000 Lugar de Importancia Comunitaria. Aves en peligro de extinción, especialmente el Buitre negro y el Águila imperial, habitan en este parque protegido.

Como entrada al Valle Iruelas, El Tiemblo ofrece su rincón natural más preciado: el Castañar.

Este mágico espacio nos sumerge en un bosque de cuento donde pueden visitarse varios castaños centenarios, capitaneados por el más respetado y veterano, el Abuelo. Este centenario ejemplar, que ya ha superado los 500 años, con 19 metros de altura y 15 de diámetro, permite pacientemente que grandes y pequeños disfruten a su alrededor.

Dependiendo de cada época del año, el colorido varía, desde los verdes primaverales intensos a los tranquilos tonos dorados otoñales. Es en la estación de otoño cuando recibe más visitas para recorrer sus veredas y recoger castañas.

Puntualmente, al comienzo de la primavera, en un rincón del Castañar, cual tesoro escondido por descubrir, puede admirarse un espectáculo poco conocido: la floración de los narcisos. Centenares de ellos cubren el suelo del bosque como una gran alfombra amarilla.

Como curiosidad en el Castañar podemos encontrar además varios puestos de “palomeros”. Se utilizaron durante años por cazadores de palomas torcaces, venidos del norte de España, que permanecían en la localidad algunos días para vigilar desde la altura el paso de la ruta migratoria de estas aves.



Toros de Guisando

Toros de Guisando

Llamados así por encontrarse ubicados junto al Cerro de Guisando (no confundir con el municipio de Guisando) consta de cuatro esculturas de granito levantadas hacia el s. III a.C. que constituyen uno de los monumentos más emblemáticos de la Historia de España.

Situados prácticamente en el centro peninsular, han sido y son paso obligado en las rutas importantes, incluida la Cañada Real que transcurre cercana a ellos. No parece casual que estos cuatro verracos sean los que dan la bienvenida al peregrino que realice el Camino de Santiago en Ávila, ya que aquí comienza su recorrido.

En las crónicas se habla de la Venta de los Toros de Guisando, dicen que se alojaban en ella personas de dudosa reputación, cerca de la Cuesta de los Malos Pasos. Posteriormente a la Jura de Isabel, con la firma del Tratado por el que fue jurada heredera al trono de Castilla, también se la conoce como la Venta Juradera.

En el recinto quedan unos pequeños restos de la mencionada Venta, que no debe confundirse con la Venta Tablada, cercana a la zona.

Las figuras se encuentran alineadas en dirección norte-sur, con las cabezas dirigidas al oeste, hacia el cerro, separadas entre sí por espacios de 1,70, 2,40 y 280 metros. Son de piedra berroqueña, variando poco en tamaño, con un promedio de 2,70 de largo, 0,80 de ancho y 1,50 m. de alto aproximadamente.

Este conjunto escultórico fue declarado Paraje Pintoresco el 5 de febrero de 1954.

HISTORIA: En lo concerniente a su historia, es difícil concretar cuando llegaron los primeros pobladores. Se cree que fue hacia el año 500 a.C. cuando los guerreros y ganaderos vetones se asentaron en tierras tembleñas.

A finales del siglo III a.C., en su lucha con los cartaginenses, llegó a la Península Ibérica el poderoso pueblo romano. Aunque los habitantes que residían entonces en la zona que nos ocupa resistieron durante dos siglos la invasión romana, finalmente fueron vencidos. Su paso por los Toros de Guisando, esculturas graníticas e inmutables testigos del devenir de la historia tembleña y también de España, se constata al comprobar que legiones romanas que pasaron por aquí grabaron alguno de sus lomos con varias inscripciones, ilegibles prácticamente en la actualidad.

LEYENDA: Cuenta una leyenda que eran cinco esculturas, de hecho una de las figuras está ligeramente más distanciada de las otras tres, dejando un hueco más amplio, como si hubiera existido un quinto toro.

TRATADO DE LOS TOROS DE GUISANDO. JORNADAS MEDIEVALES: El 19 de septiembre de 1468, en este enclave, firmaron Enrique IV y su hermana, la Infanta Isabel (futura Isabel, la Católica) el Tratado de los Toros de Guisando, por el que ella fue nombrada heredera al trono de Castilla. La Marquesa de Castañiza hizo grabar, en uno de los muros que rodea al monumento, la fecha de este hecho histórico.

 

A tal efecto se celebra desde hace unos años, a mediados de septiembre, un evento teatralizando de este encuentro, en el que participan un centenar de jinetes. Durante todo el fin de semana de las Ferias de septiembre, El Tiemblo acoge un Mercado Medieval con diferentes actuaciones y numerosos artesanos que se ha convertido ya en un referente como actividad lúdica de final de verano.

VISITAS: Desde hace unos años el recinto se encuentra debidamente señalizado y con paneles informativos. Además pueden solicitarse en la caseta de entrada unos cascos desde los que se informa de la visita en español, inglés o francés.

Visitable, salvo de lunes a jueves que permanece cerrado el recinto.

Horario de invierno (16 oct-14 abril): viernes, sábados, domingos y festivos de 10,00 h. a 14,00 h y de 15,00 h. a 18,00 h.

Horario de verano: (15 abril-15 octubre): viernes, sábados, domingos y festivos de 10,00 h. a 14,00 h y de 15,00 h. a 21,00 h.

Tarifa: 2 €, excepto menores de 14 años que es gratuito. Visitas gratuitas: primer viernes de cada mes y tres primeros miércoles de cada mes.

Para visitas extraordinarias (fuera del horario ofrecido) contactar por email a visitastorosguisando@gmail.com

 

 

 

 

 

 


Monasterio de los Jerónimos

Monasterio de los Jerónimos

Se encuentra a poco más de un kilómetro y frente a los Toros, en la falda del Cerro de Guisando. Fue uno de los primeros de la Península Ibérica. Es de propiedad privada.

ARQUITECTURA: Sobresale el claustro, con dos pisos de arcos rebajados sobre sencillas columnas que, junto a la capilla gótica, es lo único que se conserva. El templo tiene forma de cruz latina, con cabecera semi-octogonal. Cuenta con tres pequeñas naves y un coro. El aparejo es de granito con pilastras toscanas. La cúpula y la bóveda, derruidas, de ladrillo tabicado.

Subiendo la ladera del cerro, sobre el Monasterio, y rodeadas por cuevas naturales se encuentran las ruinas de la Ermita de San Miguel, a las que se accede por una escalera de piedra, cuyos peldaños fueron labrados en la misma roca. La construcción de la ermita se debe al segundo Marqués de Villena, Diego López Pacheco, por encargo de su esposa.

HISTORIA: Se cuenta que todo comenzó a mediados del s. XIV con la llegada de cuatro ermitaños italianos que ocuparon la ahora llamada Cueva de San Patricio, germen del Monasterio.


La leyenda dice que la cueva que es espaciosa y abierta a oriente mantenía como techo una gran piedra que parecía estar sustentada milagrosamente, por lo que decidieron marcharse al no infundir seguridad. Al salir de allí se les apareció la Virgen que aseguró que, si permanecían allí, con el tiempo contarían con un Monasterio. Así lo hicieron.

La Cueva de San Patricio además cuenta con su propia leyenda en dos versiones: unos dicen que antiguamente llegaba hasta Portugal, o sea que comunicaba los dos países y otros, que cruzaba la sierra abulense y terminaba en la Laguna de Gredos.

La dueña de las tierras donde se encontraban las primeras cuevas, fue Juana Fernández, aya de doña Leonor, la hija del rey Enrique II de Castilla. Tras la llegada de los monjes y su labor con los aldeanos, Juana Fernández, atraída por su fama, fue a visitarlos y acabó cediéndoles los terrenos para que pudieran continuar con su trabajo. Finalmente, con la ayuda de donaciones de nobles y realeza, se fundó la tercera casa jerónima de Castilla en 1375, un pequeño monasterio que poco a poco fue ampliándose.

Reinando Carlos V, en 1546, se produjo un incendio que destruyó el claustro y parte de la iglesia. Volvió a edificarse y adornarse con algunas pinturas de Juan Correa.

A mitad del s. XVI y durante el reinado de Felipe II, el Monasterio de Guisando toma relevancia, al ser el lugar elegido por el rey para sus oraciones y reposo, llegando a barajar la posibilidad de edificar allí un Real Monasterio que finalmente mandó hacer en El Escorial.

Visitaba Guisando en Semana Santa, además de visitar el Monasterio de Guadalupe. Incluso le acompañó en alguna ocasión el Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y el arquitecto Juan Bautista de Toledo, quien se encontraba por entonces esbozando los planos de El Escorial.

Ha sido lugar visitado por reyes, santos y nobles. Por él pasaron todos los reyes desde Juan I a Felipe II e, incluso, Santa Teresa de Jesús.

Con motivo de la desamortización de Mendizábal de 1835, el monasterio fue subastado y pasó en 1844 a ser propiedad de Mariano Goya, nieto del famoso pintor.

En 1919 Alfonso XIII rehabilitó el Marquesado de Castañiza y lo concedió a María de los Dolores de la Puente, joven y acomodada viuda.

La nueva Marquesa de Castañiza, a la sazón propietaria del Monasterio, lo acondicionó en parte como palacio-vivienda y acondicionó sus jardines al estilo romántico. Posteriormente esta mujer emprendedora utilizó la otra mitad de sus edificios para fundar la Granja Avícola “La Jimena”, aprovechando el enclave y el uso agrícola que ya le dieron en su día los monjes jerónimos.

Su granja fue pionera de aquellos años en su sector, al ser una de las más modernas y conocidas de la época.

Pasados los años, el Monasterio pasó a manos de su hija y en 1979 sufrió un incendio que lo redujo casi a cenizas.

A día de hoy se realizan trabajos de limpieza para que el visitante pueda disfrutar de este precioso entorno.

VISITAS: No está permitida la visita libre por motivos de conservación y seguridad.

Se organizan visitas guiadas los sábados (por la mañana en invierno y por la tarde en verano). Para ello es imprescindible reservar plaza en el teléfono 697 657 272, mediante mensaje en el que se facilita nombre y número de teléfono para posteriormente contactar con el interesado. Fuera del horario de visitas concertadas, el recinto se encuentra cerrado.

La visita incluye las ruinas de la iglesia, el claustro, los jardines románticos y las ruinas de la ermita de San Miguel, de estilo neoclásico.

Para más información, visite su web www.monasteriodeguisando.es

 

 

 


Pozo de la Nieve

pozo de la nieve

Curiosa construcción de piedra de comienzos del siglo XX.

Situado en el Valle Iruelas, entre el pico del Traviés y la Encinilla.

A falta de los frigoríficos actuales, la gente de El Tiemblo guardaba la nieve del invierno en este pozo para poder conservar los alimentos en verano.

La nieve se bajaba del monte al pueblo en caballerías, preferentemente de noche, para evitar que se deshiciera con el calor.

Para construir estos pozos se excavaba un hueco de cuatro a seis metros de anchura y de seis a diez metros de profundidad aproximadamente.

En el refugio de Las Praderas del Pozo todavía se conservan parte de las paredes que le formaron inicialmente.

De forma rectangular y partido en dos naves, una más grande que la otra con paredes fuertes y anchas de grandes bloques de piedra cortada de los alrededores, sus techos eran altos de madera y la cubierta del tejado con teja curva.

 

 

 

 

 

 

 

 


Necrópolis visigoda

necrópolis visigoda

En la Dehesa de Valdesanmartín, concretamente en el sitio de Valdepalomas, localizado a doce kilómetros de la localidad, los visigodos dejaron huella a su paso por El Tiemblo.

En una pequeña elevación a un kilómetro de la margen derecha del Alberche y alrededor de doscientos metros de la margen izquierda del Tórtolas, se ubica esta necrópolis con más de veinte tumbas.

El lugar es rico en vegetación, con pinos, encinas, alisos, fresnos, enebros y tomillos. Junto con el clima existente en la zona hace suponer que fue asentamiento de población estable hacia el siglo VII.

En 1960 fueron excavadas por Arsenio Gutiérrez Palacios, ya que los vecinos de la localidad advirtieron de su existencia y que contenían huesos y otros materiales pequeños.

 

En total están documentadas veinte tumbas, aunque solo una de ellas se excavó íntegramente. En las investigaciones se dedujo que habían sido utilizadas durante varias generaciones, ya que aparecían pequeños conjuntos de huesos reducidos en paquetes.

La única tumba completa contenía debajo de su gran tapa de piedra, otras menores, el esqueleto sin mover con un clavo de hierro a los pies.

Además pudo recuperarse parte de ajuares del resto de tumbas: varias monedas, cerámicas, broches de cinturón, espadas, collares, pulseras, anillos y alguna fíbula (prendedor en forma de hebilla para sujetar las prendas de vestir).

En aquellos años buena parte del material encontrado se depositó en el Museo Provincial de Ávila, donde se encuentra actualmente. Del resto se desconoce su paradero.


Puentes de Valsordo y Santa Justa

puente de valsordo

Se encuentran unidos entres sí sobre el río Alberche.

El de Valsordo (s.XIII o XIV) cuentra con tres ojos

El de la Santa Yusta (posiblemente s. XVI) con uno.

Puentes de Pasil y La Casilla

Puente de Pasil

A un paseo desde el pueblo, en la garganta de la Yedra y previsiblemente de la misma época que el de Valsordo, se encuentran el puente Pasil y el de La Casilla, más pequeño que los anteriores.

En buen estado de conservación.

 

Pantano del Burguillo

embalse de burguillo

El mayor y más conocido de los pantanos cercanos al pueblo. Perteneciente a la cuenca hidrográfica del Tajo, fue inaugurado en 1913. Sus aguas, además de proporcionar abastecimiento y energía eléctrica, ofrecen en algunas épocas del año, la posibilidad de navegar o disfrutar de un buen baño.

Charco del Cura

Charco del Cura

A los pies del municipio, recoge las aguas del pantano del Burguillo. Su capacidad es de 3,5 hectómetros cúbicos. Debe su nombre al licenciado Bernardo Sánchez, sacerdote que se ahogó en uno de sus remansos.

 

 



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