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Los
vettones llegaron a territorio abulense hacia el año 700 a. de C., fundando
una serie de núcleos de población conocidos con el nombre de "castros"
(lugares situados a cierta altura con fortificaciones)..jpg)
Aunque no
se hayan encontrado castros en El Tiemblo, necesariamente tuvo que haber
asentamiento vettón. Los Toros de Guisando son suficiente ejemplo para poder
asegurarlo. Además la riqueza de pastos, las características del terreno
para el cultivo de cereal, la abundante caza y las aguas del río Alberche,
del arroyo Tórtolas y de la garganta de la Yedra, hacen suponer que su
permanencia fuese significativa y duradera.
De la
época romana se conservan unas inscripciones en los Toros de Guisando y los
restos de una calzada de segundo orden. En esta época las tierras tembleñas
debieron de tener gran importancia por ser zona de paso obligado. En algunos
mapas arqueológicos figura un poblado romano en el término municipal.
La huella
de los visigodos está presente en la dehesa de Valdesanmartín, a unos 12
kilómetros de la villa y en el sitio conocido como Valdepalomas.
En una
pequeña elevación, a poco más de 200 metros del arroyo Tórtolas, existe una
necrópolis (cementerio) con más de veinte tumbas de tiempo de los
visigodos.(Parte de lo descubierto en las tumbas de Valdesanmartín en 1960
está en el Museo Provincial de Ávila; del resto se desconoce su paradero).
El enclave
geográfico de El Tiemblo, como zona fronteriza entre los reinos moro y
cristiano, y la situación de España durante la Edad Media, hace que estas
tierras fuesen atravesadas por diversos grupos de uno y otro signo. Los
primeros contactos conocidos de los árabes con las tierras tembleñas datan
del siglo IX; de esta época además de algunos restos de acequias y
conducciones de agua quedan nombres tan significativos como Alberche,
Navalaceña, Atalaya ...
A finales
del siglo XII, después de la toma de Toledo en 1.085 por Alfonso VI,
comienza la repoblación de la capital abulense con gentes venidas de La
Rioja, Soria, Burgos, Cantabria, Medina, Navarra y algunos judíos. El
encargo recayó en el conde Raimundo de Borgoña, yerno del rey. Años más
tarde, parte de esos repobladores, llegaron a este valle.
A partir
de 1.273 adquiere gran importancia la Cañada, al reconocer oficialmente
Alfonso X el Sabio el "Honrado Concejo de la Mesta de Pastores". La Cañada
salva el río Alberche con dos puentes unidos entre sí, conocidos con los
nombres de Valsordo y de la Santa Yusta. El primero viniendo de Cebreros, de
tres ojos, es posible que se construyese hacia los siglos XIII-XIV, y el
segundo, de un solo ojo, quizás en el XVI.
En
1.375 se funda el monasterio de los monjes Jerónimos, más conocidos con el
nombre de los "Beatos deGuisando". De ellos sabemos que vivieron allá por el
siglo XIV en las cuevas naturales existentes en el cerro, que los primeros
fueron unos ermitaños venidos de Italia en 1.353 y que trataron de pasar
inadvertidos. Continuaron aumentando en número y gozando de protección Real;
puede decirse que de todos los reyes, desde Juan I de Castilla
(1.379 - 1.390), hasta Felipe II (1.556 - 1.598), recibieron favores y todos
ellos visitaron el monasterio o pasaron temporadas de descanso en él.
Una fecha
importante en la historia de El Tiemblo es el 2 de julio de 1.445: Juan II
concede, por Real Cédula, a El Tiemblo el título de "villa".
Unos años
más tarde las tierras tembleñas serían testigo de excepción de un hecho
trascendental en la Historia de España. El 19 de septiembre de 1.468, en una
explanada junto a los Toros de Guisando, Enrique IV reconocería como
legítima heredera de Castilla a la princesa Isabel, su hermana, y que
después reinaría con el sobrenombre de "La Católica".
Durante el
siglo XVI, El Tiemblo es testigo del paso de las tropas comuneras del
toledano Juan de Padilla; Santa Teresa de Jesús pasó varias veces por esta
villa en sus viajes a Toledo; se construye la iglesia parroquial, dedicada a
Nuestra Señora de la Asunción.

De
decadencia y crisis fueron los siglos XVIII y XIX : la peste, la expulsión
de los moriscos, la emigración a América y los muchos impuestos por las
continuas guerras, hizo que la economía se resintiera.
Para tratar de mitigar el paro se aconsejó la reconversión del campo. En
1.767, Carlos III dio facultad y licencia a la villa tembleña para que los
vecinos pudiesen plantar viñas. Y once años después se construyó el
ayuntamiento.
Los años
veinte del siglo XX supusieron para El Tiemblo una etapa de progreso con la
construcción de los embalses de Burguillo y Charco del Cura, Escuelas,
Convento de Benedictinas, Matadero y Cuartel de la Guardia Civil
(desaparecido), que son una muestra de la construcción neomudéjar de la
época.
Ayuntamiento de El Tiemblo
Plaza de España, 1
05270 El Tiemblo (Avila)
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